Extracto de cimicífuga en cápsulas
Apoyo natural para la menopausia y bienestar hormonal
10,90 €
La llegada de la menopausia marca una etapa de cambios profundos en la vida de muchas mujeres. Sofocos, insomnio, fatiga, alteraciones del estado de ánimo o sequedad vaginal son algunos de los síntomas habituales que pueden acompañar este proceso vital.
Afortunadamente, la fitoterapia ofrece alternativas como la Cimicifuga racemosa, una planta con siglos de historia y evidencia actual que la respalda como apoyo al equilibrio hormonal femenino para esta etapa de la vida.
En este artículo, te explicaremos todas las propiedades y beneficios de la Cimicifuga racemosa para la etapa de la menopausia.
La Cimicifuga racemosa, también conocida como cohosh negro, es una planta originaria del este de América del Norte. Utilizada por los pueblos nativos para tratar afecciones ginecológicas, su uso se ha extendido en la fitoterapia moderna gracias a sus beneficios en la transición menopáusica y la menopausia.
Su raíz contiene compuestos activos como glicósidos triterpénicos, que han demostrado efectos positivos sobre los sistemas nervioso y endocrino.
Además, la cimicífuga no actúa como fitoestrógeno, sino como modulador del eje neuroendocrino que puede ser más beneficioso para según qué casos. ¡Más adelante te lo desvelamos!
En concreto, la cimicífuga ha demostrado efectividad en la reducción de la frecuencia e intensidad de los sofocos y también en amortiguar otros síntomas neuroendocrinos derivados de la caída de los estrógenos, como insomnio, sudoración nocturna, alteraciones del estado de ánimo, ansiedad o irritabilidad.
Una revisión sistemática del año 2021 compiló 35 estudios clínicos (incluyendo más de 13.000 mujeres tratadas con cimicífuga) y encontró que, comparado con placebo, la cimicífuga produjo mejoría significativa de los síntomas vasomotores y psicológicos de la menopausia.
Aunque inicialmente se pensaba que la Cimicifuga racemosa actuaba mediante un mecanismo estrogénico, hoy sabemos que no contiene isoflavonas estrogénicas, es decir, que no se une a receptores estrogénicos.
Investigaciones más recientes sugieren que su acción podría estar relacionada con la modulación de receptores de serotonina y dopamina, lo que explicaría su efecto beneficioso sobre los síntomas vasomotores y psicológicos de la menopausia.
Recordemos que la caída de los estrógenos tiene efectos sobre el sistema nervioso central: nuestro cerebro experimenta una caída energética brusca (cae el ATP cerebral), entra en alerta y reacciona generando síntomas de neuroexcitación.
Las isoflavonas de soja, el trébol rojo o el kuzu actúan como fitoestrógenos. Es decir, como agonistas de los estrógenos y, por tanto, serán una opción interesante —la más popular— para mejorar los síntomas derivados de la caída hormonal.
Sin embargo, en aquellos casos en los que pudiera haber riesgo o antecedentes de familiares de primer grado de cáncer sensible a estrógenos o problemas con la tiroides, la cimicífuga es una opción más segura, ya que no tiene acción estrogénica.
Tampoco es recomendable si durante estos años se está en seguimiento médico por procesos proliferativos en tejidos sensibles a los estrógenos. Estos tejidos son aquellos que aumentan su tamaño y función ante la presencia de la hormona estrógeno. Entre ellos se encuentran las mamas, los ovarios y el endometrio.
De todas formas, la cimicífuga presenta una eficacia potencialmente superior en el tratamiento de los síntomas vasomotores, según algunos estudios.
Aunque la evidencia específica sobre Cimicifuga racemosa y su impacto en la función tiroidea es limitada, algunas guías clínicas sugieren precaución en mujeres con hipotiroidismo, especialmente si están en tratamiento con levotiroxina.
Se ha planteado la posibilidad de que la Cimicifuga racemosa interfiera en el metabolismo hepático, lo que podría alterar la biodisponibilidad de la hormona tiroidea.
Sin embargo, hasta la fecha, no existen ensayos clínicos que hayan demostrado efectos clínicos negativos consistentes sobre la función tiroidea en usuarias de este suplemento.
De todas formas, siguiendo el principio de precaución, en caso disfunción tiroidea, su uso debe ser supervisado por un especialista.
Los estudios clínicos indican que pueden comenzarse a notar mejoras a partir de las 2-4 semanas, con máxima eficacia en torno a las 6-8 semanas. La constancia es clave.
Puede consumirse en forma de infusión o cápsulas concentradas. Estas últimas aseguran una dosis más constante y estandarizada.
Nuestra opción de suplemento de Cimicifuga racemosa ofrece una fórmula de alta calidad con:
Nuestro complemento no solo se enfoca en el cohosh negro o cimicífuga, sino que también incorpora varios nutrientes clave para el bienestar integral:
La dosis recomendada es 1 cápsula 2 veces al día con las comidas, de lunes a domingo. Sus efectos deberían comenzar a notarse entre 2 y 4 semanas después de comenzar el tratamiento.
Después de 2 o 3 meses de consumo, conviene valorar si ha sido o no efectiva en reducir los síntomas. Si no se experimentan mejoras, entonces conviene suspender la suplementación.
La Sociedad Española de Ginecología y la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia) consideran que la Cimicifuga racemosa es una opción terapéutica válida, de buen perfil de seguridad, especialmente en mujeres que no pueden recibir estrógenos.
Recuerda: el uso de suplementos debe acompañar un estilo de vida saludable
La suplementación con Cimicifuga racemosa puede ser de gran ayuda para mitigar algunos síntomas de la menopausia y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, el uso de suplementos no reemplaza un estilo de vida saludable. Recuerda que existen algunos hábitos que son clave para la mejora de los síntomas vasomotores de la menopausia:





