O lo amas o te sabe a jabón. El cilantro es así. No es postureo ni capricho: es genética. Pero ¿y si te decimos que hemos conseguido una salsa de cilantro que hasta los más reacios disfrutan?
Porque sí, esta hierba verde tiene un sabor muy suyo, pero también tantos beneficios para la salud que sería injusto dejar fuera a quienes no lo toleran. Por eso hemos afinado la receta: misma potencia nutricional, sabor mucho más amable.
El resultado es una salsa suave, fresca y adictiva, elaborada con cilantro ecológico y otros ingredientes naturales, pensada para que tu paladar diga sí y tu cuerpo también. Incluso si eres de los que le ponen cara rara al cilantro.
El cilantro no solo le da un toque fresco a tus platos. Es una planta con superpoderes:
El cilantro es uno de los mejores quelantes naturales que existen. Eso significa que ayuda a eliminar metales pesados del cuerpo, como el mercurio o el plomo.
Protege tus células frente al estrés oxidativo y contribuye a reducir la inflamación del organismo.
Ayuda a aliviar gases, digestiones pesadas y molestias intestinales, algo especialmente útil si tienes un estómago sensible.
Especia de sabor fresco, cítrico e intenso que ayuda a eliminar metales pesados y reducir la toxicidad en el cuerpo.
El aceite de mayor calidad nutricional y sensorial. Conserva intactos todos sus antioxidantes, polifenoles y vitaminas. Mayor estabilidad frente a la oxidación y un perfil organoléptico más completo.
No. Esta salsa está formulada sin gluten, sin queso ni derivados lácteos, y sin frutos secos. Solo incluye semillas de girasol, por lo que es apta para personas con alergias comunes y dietas veganas o vegetarianas.
Queda genial con cualquier pescado o con carnes blancas (pollo, pavo, etc.). También puedes añadirla a una ensalada o utilizarla para acompañar unos crackers o unas crudités de pepino o zanahoria.
Al ser un producto fresco y sin conservantes, debe conservarse en la nevera una vez abierta y consumirse en un plazo de 5 a 7 días.