La chispa japonesa en tu despensa
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Si pensabas que lo habías probado todo en vinagres, este te va a sorprender. Nuestro vinagre de manzana con rábano picante ecológico tiene un sabor único, muy parecido al del wasabi, que transforma cualquier plato en una experiencia intensa y refrescante.
El rábano picante es una raíz de la familia de las crucíferas, como el brócoli o la col. Su perfil picante no solo aporta carácter, sino también grandes beneficios para la salud.
Los glucosinolatos presentes en el rábano picante son compuestos azufrados con reconocidas propiedades antioxidantes. Ayudan a combatir el estrés oxidativo y protegen frente al envejecimiento celular.
Además de estimular la producción de bilis, esta raíz tiene efectos antiinflamatorios y favorece digestiones más ligeras, especialmente tras comidas grasas o copiosas.
El poder del rábano picante se combina con los beneficios clásicos del vinagre de manzana sin pasteurizar, que conserva la sustancia “madre” y todos sus nutrientes.
El ácido acético ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre más estables y potencia la sensación de saciedad, lo que favorece el equilibrio metabólico.
Su acción antibacteriana natural contribuye a mantener la salud intestinal y apoya la digestión. Una combinación que convierte este vinagre en un complemento funcional diario.
Un toque de wasabi en formato vinagre: así de versátil es este producto.
Gran digestivo y antimicrobiano, que además nos ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.
De la familia de las crucíferas, destaca especialmente por sus propiedades anticancerígenas y antioxidantes.
No es exactamente igual, pero se acerca mucho. El rábano picante tiene un sabor intenso, fresco y picante que recuerda al wasabi, pero con un matiz más natural y menos invasivo.
Sí. Puedes usarlo como aliño o diluirlo en agua antes de las comidas. Eso sí, si no estás acostumbrado a sabores intensos, empieza con pequeñas cantidades y aumenta progresivamente.
Gracias a su acidez natural, el vinagre sin pasteurizar puede durar entre 12 y 18 meses abierto sin perder calidad. La posible turbidez o poso es normal y muestra que mantiene la sustancia “madre” del vinagre.
Guárdalo en un lugar fresco, seco y sin luz directa. No hace falta refrigerarlo, pero mantenlo bien cerrado y alejado de fuentes de calor.