Corría el año 1986 cuando Fannie Farmer, directora de la Escuela de Cocina de Boston, inventó los cazos o tazas medidoras, y la verdad es que la mujer dio en el clavo, porque son de lo más práctico.
Sirven para medir cantidades (volúmenes en realidad) en tus recetas de un modo rápido, ya sea porque no tienes una báscula de cocina, la que tienes no funciona demasiado bien o sencillamente quieres ir más deprisa.
¿Te acuerdas de aquel bizcocho de yogur de toda la vida que se hacía utilizando el bote del yogur para medir después el azúcar, la harina y el aceite? Pues esa es la idea.
Lo bueno de estos cazos medidores, además de su practicidad, es que están hechos en acero inoxidable, por lo que no tienes que preocuparte si los utilizas para medir alimentos que están calientes, como aceite de coco o chocolate deshecho.
El juego incluye 4 cazos de acero inoxidable de los siguientes tamaños:
- 1 cup (cazo): 250 ml
- ½ cup: 125 ml
- ⅓ cup: 80 ml
- ¼ cup: 60 ml