Hace no tantos años era muy habitual comer casquería. Se comían cerebritos, mollejas, hígado, riñones, callos… Pero esta maravillosa y saludable costumbre se ha ido perdiendo con el paso de los años e incluso hoy en día a mucha gente le genera rechazo comer este tipo de alimentos.
Los beneficios de las vísceras
Incluir vísceras en tu dieta es una forma fantástica de llevar tu salud al siguiente nivel. Las vísceras tienen beneficios que resultan muy interesantes.
Cuando hablamos de vísceras, el rey de todas ellas es el hígado, que se ha llegado a considerar un superalimento. Tiene proteínas de alto valor biológico, es la fuente natural con mayor contenido en vitamina A, es rico en minerales como el cromo, el hierro o el zinc, y vitaminas como la B12, D, E y K.
Es cierto que el hígado puede provocar cierto rechazo organoléptico, por eso mucha gente prefiere enmascarar su sabor a la hora de consumirlo. Una idea puede ser preparar una boloñesa en la que el hígado se mezcle con la carne picada, también se puede incluir en estofados, pasteles de carne, albóndigas… El sabor queda muy camuflado. Otra forma de hacerlo y que a nosotros nos encanta es en forma de paté. Combinado con las hierbas adecuadas, la verdad es que queda espectacular.
En nuestra tienda ecológica de alimentos saludables encontrarás un paté de hígado increíble y te aseguramos que, aunque no te guste el hígado, este paté te gustará. Tómalo con una buena tostada de trigo sarraceno y ¡a disfrutar!
Y, por si fuera poco, los beneficios no solo serán para ti sino para la salud del planeta. Piensa que, ecológicamente, incluir vísceras en nuestra alimentación es fantástico porque implica el aprovechamiento completo del animal y un menor agotamiento de los recursos naturales.





