
La espirulina es una microalga de agua dulce que tiene forma de espiral, de aquí su nombre, que deriva del latín y significa ‘pequeña espiral’. Las Naciones Unidas la consideraron en su día un superalimento por su elevado valor nutricional y por ser muy interesante como suplemento alimenticio para personas con anemia, malnutridas o con dificultades para absorber alimentos.
¿Qué es lo que hace tan interesante la espirulina que, incluso la NASA, la utiliza como suplemento para sus expediciones?
La clorofila, más allá de ser un potente antioxidante, tiene una estructura química muy similar a la hemoglobina de la sangre, de ahí que tenga la capacidad de combatir la anemia y mejorar la calidad de la sangre gracias a que promueve la formación de glóbulos rojos y mejora la oxigenación del cuerpo.
El color azulado tan característico de la espirulina procede de la ficocianina, otro antioxidante que ha demostrado que inhibe la formación de células cancerosas, participa en la formación de neurotransmisores y tiene efectos antiinflamatorios
Tantas propiedades hacen que la espirulina sea un complemento muy interesante en diferentes etapas y situaciones de la vida.
Gran aliada para deportistas
Su composición, rica en proteínas de fácil digestibilidad y antioxidantes, la hacen muy interesante para los deportistas, ya que favorece el desarrollo muscular, mejora el rendimiento físico y ayuda en la recuperación tras un intenso esfuerzo físico. Además, su elevado contenido en calcio y magnesio ayuda a mitigar posibles calambres.
¡Un aporte de energía extra!
Gracias a la riqueza de su perfil nutricional y su capacidad de oxigenar la sangre, la espirulina se utiliza por sus propiedades vigorizantes, para ayudar a recuperar el ánimo y la vitalidad, y sobre todo en periodos de fatiga o de astenia primaveral.
Coadyuvante en dietas para adelgazar
Por su alto contenido en proteínas, bajo aporte calórico y su contenido en fenilalanina, un aminoácido que tiene un efecto supresor del apetito, se utiliza en dietas de control del peso. Además, ayuda en el control de alteraciones metabólicas como el colesterol, la hipertensión y el control de la glucemia.
Ayuda a la detoxificación de metales pesados
La clorofila tiene la capacidad de ayudarnos a eliminar los metales pesados uniéndose a ellos y movilizándolos para conseguir eliminarlos. Especialmente efectivo para eliminar mercurio y arsénico.
Fortalece el sistema inmunitario
Aumenta la producción de anticuerpos y citoquinas, lo que aporta al cuerpo una protección extra frente a microbios y virus, cosa que mejora el estado inmunológico global.
La espirulina es muy versátil y tiene muchos usos. La recomendación general, a no ser que bajo supervisión médica se diga otra cosa, es consumir de 2 a 5 g al día.
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Aunque la toma de espirulina es segura, en algunos casos y en dosis muy elevadas puede producir un poco de diarrea o náuseas. Lo mejor que podemos hacer es ir aumentando progresivamente la dosis hasta encontrar la que a nuestro cuerpo le sienta mejor.
Para mantener las propiedades intactas de la espirulina hay que conservarla dentro de su envase, bien cerrado en un lugar fresco, por debajo de los 35º. En verano, la puedes mantener en la nevera bien guardada dentro de su envase.
En los siguientes casos hay que descartar el consumo de espirulina:





