Pura, artesanal y rica en minerales
El precio original era: 5,65 €.4,52 €El precio actual es: 4,52 €.
2La sal de montaña de los Pirineos es una de las opciones más puras y ricas en minerales que existen. Procede de manantiales naturales situados a más de 1.100 metros de altitud, donde el agua se filtra a través de la roca, cargándose de oligoelementos esenciales y manteniéndose libre de contaminantes o residuos industriales.
Esta sal sin refinar, sin aditivos y obtenida mediante un proceso artesanal tradicional, preserva su riqueza mineral y su sabor auténtico. Si buscas una sal natural, ecológica y con la máxima garantía de pureza, esta es tu mejor opción.
La sal está en nuestra mesa cada día, pero pocas veces pensamos en su calidad o en lo diferente que puede ser de un lugar a otro. ¡Y hay muchos matices!
Lejos del mar y de la contaminación industrial, esta sal nace en un entorno protegido. El agua dulce atraviesa formaciones geológicas milenarias y disuelve minerales como el calcio, el magnesio y el potasio, esenciales para el equilibrio electrolítico.
La extracción sigue un método tradicional que respeta la naturaleza:
Este proceso garantiza una sal fina, blanca y equilibrada, sin procesos industriales ni agentes antiaglomerantes.
A diferencia de la sal refinada —que pierde casi todos los minerales— o de la sal marina —que puede contener niveles más elevados de contaminantes—, la sal de montaña conserva su perfil mineral completo, lo que aporta: calcio, magnesio, potasio y trazas de otros oligoelementos.
Estos minerales ayudan al equilibrio hídrico, la función muscular y la transmisión nerviosa.
Perfecta para mejorar tus recetas y para quienes quieren cuidar su salud sin renunciar al sabor.
Es una sal naturalmente rica en minerales como el magnesio, el calcio y el potasio, que contribuyen al equilibrio electrolítico y al buen funcionamiento muscular y nervioso. Su pureza y origen natural la convierten en una opción más equilibrada y nutritiva que las sales refinadas o procesadas.
La sal marina puede contener más contaminantes debido a la polución del mar. Mientras que la sal de montaña, procedente de un entorno cerrado y protegido, está más libre de ellos.
La sal rosa contiene hierro, pero también puede incluir impurezas naturales por su origen minero. Nuestra sal ofrece un perfil más neutro, equilibrado y constante.
Sí. La sal refinada pierde casi todos sus minerales en el proceso industrial.
La sal de montaña los mantiene intactos, sin aditivos ni antiaglomerantes.
La presión arterial depende más del equilibrio entre sodio y potasio, del tipo de sal usada y de los ultraprocesados, que del consumo moderado de sal natural. Esta sal aporta minerales que ayudan a equilibrar este proceso.
Solo si existe un desequilibrio de electrolitos. En realidad, una sal natural y rica en minerales como esta favorece el equilibrio hídrico.
La OMS marca 5 g/día, aunque estudios recientes indican que un consumo moderadamente superior puede ser seguro. Lo importante es elegir sal natural y reducir el consumo de ultraprocesados.
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