Perfectas para cuidar los huesos y reducir la inflamación
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Las sardinas en conserva son mucho más que un pescado azul. Son uno de los alimentos más nutritivos que puedes incluir en tu despensa: ricas en ácidos grasos omega‑3 EPA y DHA, proteínas completas de alta biodisponibilidad, calcio asimilable y una variedad de micronutrientes esenciales como el selenio, el zinc o la vitamina B12.
Una conserva práctica, sin aditivos ni procesados, ideal para quienes buscan una alimentación natural, saludable y sabrosa.
Las sardinas aportan omega‑3 de cadena larga (EPA y DHA), directamente biodisponibles. Estos ácidos grasos son claves para:
Gracias a su efecto antiinflamatorio, son una herramienta útil frente al inflammaging, el proceso de inflamación crónica que se acelera con la edad.
Una ración de sardinas con espinas aporta una dosis de calcio biodisponible muy superior a la de la mayoría de lácteos.
Además, el aporte natural de fósforo, magnesio y vitamina D favorece su absorción y aprovechamiento por el organismo.
Estas espinas tienen una consistencia muy suave, de manera que se pueden comer sin problemas.
Una opción excelente para cuidar de los huesos y la salud ósea sin necesidad de recurrir a productos enriquecidos.
Con unos 23 g de proteína por cada 100 g, las sardinas son una de las mejores fuentes naturales de proteína completa.
Son fáciles de digerir, no requieren preparación y son ideales para:
Además de omega‑3 y calcio, estas sardinas aportan:
Todo en un alimento real, sin aditivos ni procesos industriales.
Fáciles, rápidas y llenas de sabor con nuestros productos naturales.
Ricas en calcio, hierro, yodo y omega-3, ideales para la salud del corazón, visión y cerebro. Bajo contenido en mercurio.
El aceite de mayor calidad nutricional y sensorial. Conserva intactos todos sus antioxidantes, polifenoles y vitaminas. Mayor estabilidad frente a la oxidación y un perfil organoléptico más completo.
Las sardinas son una fuente excepcional de proteínas altamente asimilables, omega-3, vitamina B12 y calcio. Además, aportan minerales esenciales como selenio, zinc, magnesio, fósforo y potasio, fundamentales para la salud ósea, el sistema inmunitario y el correcto funcionamiento celular.
Sí, y de hecho, son una de las mejores fuentes naturales de calcio biodisponible. Están muy blanditas gracias al proceso de conservación y se pueden comer sin problema, lo que las convierte en un excelente refuerzo para la salud ósea.
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) no solo potencia el sabor de las sardinas, sino que también mantiene todas sus propiedades antioxidantes y su contenido en polifenoles. Además, es una grasa saludable que complementa el perfil nutricional del omega-3, favoreciendo la salud cardiovascular y la estabilidad del producto.
Son increíblemente versátiles: puedes añadirlas a ensaladas, combinarlas con un toque de aceite de limón, olivada o pasta de curri, usarlas como base para un paté o simplemente disfrutarlas solas con su propio AOVE.
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