Salmón salvaje de Alaska al natural
Fácil, rápido y nutritivo
El precio original era: 11,90 €.9,52 €El precio actual es: 9,52 €.
El salmón salvaje de Alaska es uno de esos ingredientes que lo tiene todo: sabor auténtico, una composición nutricional excelente y un impacto positivo en el planeta.
A diferencia del salmón de piscifactoría, crece en libertad, se alimenta de forma natural y se pesca de manera respetuosa con el entorno.
En este artículo te contamos por qué merece un lugar en tu despensa, cómo aprovechar todos sus beneficios para la salud y por qué su forma de pesca marca la diferencia.
Comer pescado ya sabemos que es un must para llevar una dieta saludable y rica en nutrientes.
El pescado azul adquiere aquí gran importancia, ya que es el más rico en ácidos grasos omega-3, con un gran poder antiinflamatorio y necesario para mantener las membranas celulares sanas, entre otros beneficios.
Dentro de los pescados más ricos en omega-3 tenemos el salmón. Aunque en función del tipo de salmón que consumas conseguirás aprovechar en mayor o menor grado sus beneficios.
Nada tiene que ver el salmón de piscifactoría con la versión más saludable que hay: el salmón salvaje de Alaska.
El problema del salmón es que la mayoría de salmón que consumimos proviene de piscifactoría. En estas piscifactorías es habitual el uso de antibióticos y antiparasitarios, además de llevar una alimentación muy poco saludable que convierte esta especie en un producto nada adecuado para el consumo humano. Por esta razón te recomendamos comer salmón, pero es superimportante que este sea de calidad.
A nosotros nos gusta especialmente el salmón salvaje de Alaska, ya que está libre de cualquier tipo de tratamiento con antibióticos y similares y, por si fuera poco, se captura de manera sostenible en mar abierto y respetando el medioambiente.
Una de las grandes ventajas del salmón salvaje es su perfil nutricional. Este salmón es muy rico en nutrientes. Especialmente en ácidos grasos omega-3, que sabemos que tienen un gran potencial antiinflamatorio y son muy importantes para nuestra salud cognitiva y cardiovascular, entre otras cosas.
También es muy rico en otros nutrientes como: proteínas de buena calidad, zinc, selenio, yodo, hierro, vitamina D, vitamina B12 y otros micronutrientes muy importantes para nuestra salud.
El salmón salvaje de Alaska vive de manera natural en el golfo de Alaska y se alimenta de lo que el mar le provee (marisco, plancton, crustáceos…). Se diferencia principalmente del salmón de piscifactoría por su color.
El salmón de Alaska tiene un tono mucho más intenso, rojo brillante, mientras que el de piscifactoría suele ser mucho más pálido. Este color más rojizo se debe principalmente al contenido de su alimentación, rica especialmente en krill (un crustáceo) y plancton.
Además se caracteriza por ser un salmón muy rico en antioxidantes, con un sabor algo más pronunciado y de carne firme y suave.
Por último, también se diferencia en el veteado. Los salmones de piscifactoría suelen tener vetas blancas de grasa, mientras que los salmones salvajes presentan una coloración mucho más uniforme.
Alaska es un referente mundial en pesca sostenible. La Constitución del estado establece que la explotación de sus recursos naturales debe regirse por el principio del “rendimiento sostenido”.
Esto significa que:
Cuando consumes salmón salvaje de Alaska, estás eligiendo un producto saludable y, al mismo tiempo, contribuyes a la preservación del medio ambiente.
Aunque es cierto que consumir pescado fresco debería ser una prioridad, en muchas ocasiones no es tan sencillo como nos gustaría. Ya sea porque no hemos planificado bien la compra, porque nos hemos olvidado de descongelarlo, porque no disponemos del tiempo suficiente (o no tenemos el espacio) para cocinarlo fresco o porque los precios están algo disparados.
En este tipo de situaciones el pescado en conserva puede ser una muy buena alternativa. Tener pescado en conserva es algo muy práctico y nos puede “salvar” de algún apuro. Además, también es una forma más fácil de comenzar a incorporar el pescado en la dieta de los más pequeños de la casa.
Así que si, por la razón que sea, te cuesta incluir pescado en tu alimentación, esta puede ser una muy buena forma de hacerlo.
Si hablamos del salmón, podemos encontrarlo en distintos formatos, con AOVE o al natural. Las dos opciones son igual de saludables, pero:
Lo dicho, si tienes poco tiempo para cocinar o por la razón que sea no dispones de pescado fresco en tu casa, utilizar pescado en conserva puede ser una muy buena alternativa para poder disfrutar igualmente de todos sus beneficios. Te dejamos algunas ideas para que te puedas explayar en la cocina:
El salmón salvaje de Alaska no es solo un pescado azul: es una elección inteligente para cuidar de tu cuerpo y del planeta. Alto en omega-3, sostenible, sin tóxicos ni aditivos, y con un sabor insuperable.
Inclúyelo en tu despensa en sus versiones al natural o en AOVE ecológico y disfruta de todos sus beneficios, incluso en los días en los que no puedes cocinar.
En Como Como Foods trabajamos con salmón salvaje de Alaska capturado bajo estrictos criterios de sostenibilidad. Esto significa que, en determinadas épocas del año, la pesca se detiene para garantizar el equilibrio del ecosistema y proteger la supervivencia futura de la especie.
Por eso, si en algún momento no encuentras nuestro salmón en la tienda —ya sea en formato al natural o en AOVE ecológico— no es un fallo de stock, sino una muestra más de nuestro compromiso con la pesca responsable.
Además, ten en cuenta que la elaboración de conservas se hace en diferentes lotes, por lo que es posible que encuentres disponible uno de los formatos mientras el otro tarda un poco más en llegar.
Mientras tanto, puedes seguir cuidando tu salud con otras conservas ricas en omega-3, todas elaboradas con aceite de oliva virgen extra ecológico:
Una forma práctica, saludable y deliciosa de mantener tu ingesta de omega-3 incluso cuando el salmón necesita descansar del mar.





